LA NACION. Por Marta García (martagarcia@lanacion.com.py). El anuncio del Gobierno brasileño sobre la instalación de tiendas libres de impuestos o “free shop” en sus zonas de frontera cayó como “un balde agua fría” al comercio de re-exportación paraguayo. Sin embargo, no todo está perdido para localidades como Ciudad del Este, Pedro Juan Caballero y Salto del Guairá, pues esta región cuenta con un importante potencial en cuanto a desarrollo industrial.

El ensamblaje, la transformación y los servicios se presentan como las alternativas ideales para reemplazar a la actividad comercial, según el economista y ex ministro de Hacienda, César Barreto. “Las ciudades fronterizas deben repensar su existencia, su competitividad y su estrategia de desarrollo para las próximas décadas. El comercio fronterizo siempre tuvo este talón de Aquiles de que con una ley o un decreto del Brasil podía acabarse abruptamente”, expresó.

“Existen opciones que pueden utilizar para reinventarse y desarrollar nuevas oportunidades de negocios, de inversión y de creación de puestos de trabajo. Hay que hacer un plan de mediano y largo plazo e implementar políticas públicas en consecuencia”, agregó.

El profesional recalcó que, en la medida en que los ciudadanos brasileños puedan comprar en estas tiendas “free shopp”e incorpore los bienes al Brasil sin impuestos, el impacto será muy negativo y significativo en el lado paraguayo, prácticamente todo el sector importador y de comercialización minorista. “Esa es la razón de ser de las ciudades fronterizas paraguayas en las últimas décadas”, añadió.

Finalmente, advirtió que las medidas brasileñas tendrán un importante efecto en la economía paraguaya en su conjunto, debido a que el comercio fronterizo representa alrededor del 20% del Producto Interno Bruto (PIB) y es un gran generador de empleos.

LEY DE ENSAMBLAJE

En agosto del año pasado, el Congreso Nacional sancionó la “Ley de Ensamblaje de Alta Tecnología”, tres años después de haber sido presentada a las autoridades legislativas.

La medida fue bien recibida en los gremios industriales porque consideraban que establecía incentivos para la producción, desarrollo o ensamblaje de bienes de alta tecnología, especialmente por las exenciones impositivas. La iniciativa no prosperó: fue vetada en el Poder Ejecutivo, por el entonces presidente Fernando Lugo.

FUENTE: Texto publicado en el diario LA NACION.