Uno de los desafíos más importantes para los países del Mercosur es mantener la estabilidad macroeconómica, señalaron el representante residente en Paraguay del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Eduardo Almeida, y el presidente del Banco Central, Carlos Fernández.
Almeida enfatizó la necesidad de que la macroeconomía de los países de la región esté ordenada para lograr incrementar los niveles de productividad e integración, y no simplemente una integración comercial, sino también en el tránsito de personas, de bienes y servicios y de energía.

"Hay que vivir con las diferencias, tal vez la diversidad es justamente esta diferencia desde el punto de vista ideológico, y el tema es cómo los países logran hacer esta integración pese a tener otra ideología, es un desafío", agregó el representante del organismo multilateral, al término de la cumbre, que tuvo lugar ayer en el país.

Por su parte, el titular de la banca matriz se refirió a un tema que no se ahondó, pero que debería tener mayor relevancia en el estamento regional. "Un tema que no se mencionó fue la necesidad de que coordinemos la macroeconomía, no en el sentido de tener la misma política fiscal, pero por lo menos lo básico; una inflación baja y cuentas fiscales arregladas son fundamentales para pensar en otro tipo de integración después de eso", apuntó Fernández.

Expresó que una vez que todos estén en la misma "sintonía", se empezará a hablar el mismo lenguaje en el bloque económico regional.

En ese sentido, cabe recordar que para este año se espera que la economía paraguaya crezca 3%, que Uruguay se expanda 2,5%, que Brasil caiga más de 3%, que Venezuela se contraiga en 10% y que Argentina tenga un crecimiento cercano a 0%.

ARGENTINA. Fernández afirmó que poco a poco son menos los países que tienen que empezar a hablar de problemas macroeconómicos y empezar a focalizarse en otros aspectos.

"Argentina, que tenía esas distorsiones, ahora ya no forma parte de este grupo de países; el que tiene más problemas macroeconómicos es Venezuela", declaró.

Carlos Fernández resaltó las medidas de política económica que viene tomando el Gobierno argentino para normalizar la economía de ese país.

En el caso de su moneda, el presidente del BCP refirió que efectivamente el peso argentino pasó por un proceso de apreciación, en lugar de una devaluación, ya que con una cotización en el mercado informal de alrededor de 15 pesos por dólar, una vez liberado el cepo cambiario y las restricciones en general, la cotización giró en torno a $ 13.

"Ahora los productos de Argentina van a ser más caros y el ingreso de mercaderías informalmente se verá reducido", subrayó el titular del ente monetario.

Las medidas económicas llevadas a cabo recientemente por el Gobierno del presidente Mauricio Macri fueron recibidas con agrado por las autoridades económicas del bloque y de Paraguay.



Fuente: Ultima Hora