Según los últimos datos, los precios de las haciendas de exportación mostraron una reacción alcista en la última semana, generando un panorama más auspicioso para la cadena cárnica. Sin embargo, los ganaderos dedicados al confinamiento esperan esa misma suerte con una recuperación mayor para empezar a obtener márgenes positivos en el negocio.

En comunicación con “Valor agro”, Luis Soljancic, productor que encierra vacunos en San Pedro, indicó que desde hace un buen tiempo vienen sosteniendo precios altos de los insumos, y el valor del gordo a planta no está acompañando ese encarecimiento por lo que el sector entraba en una incertidumbre profunda.

Toda esta situación fue ocasionada por la dura sequía que afectó nuestro país desde finales del 2021 y principio de este año en donde se experimentó una caída del 80% en la producción agrícola, lo que produjo el aumento sostenido de los precios. El sector ganadero se vio fuertemente impactado por esta situación debido a que los que operan bajo el confinamiento tuvieron que absorber esas subas.

Si bien, el valor del maíz está bajando, el productor indicó que los animales que están saliendo durante este agosto y setiembre fueron alimentados con comidas de alto costo. “Cuando empezamos el confinamiento sabíamos que a los precios del mercado estábamos empatando o perdiendo. Nuestro punto de equilibrio es US$ 3,60 a US$ 3,65 por kilo carcasa”, agregó.

En la última semana, los precios repuntaron y llegaron a referencias promedio de US$ 3,65 a la carne, lo que resulta bastante motivante y por lo que estiman que en los próximos meses pueda mantenerse en esa línea ascendente. No obstante, Soljancic afirmó que los precios siguen estando justos por lo que se necesita un promedio macho en aproximadamente US$ 4 por kilo gancho.

Afirmó que a los precios actuales el ganadero tienda a achicarse, dado que los gastos aumentaron y los ingresos disminuyeron. Aseguró que para pagar una cuenta, en lugar de vender una carga se tiene que negociar una y media o hasta dos, lo que implica tocar vaquillas y vacas, y se refleja en la baja del hato, una situación que no conviene a la industria y productores.