En los últimos diez años, resultados de estudios realizados a nivel local y del exterior muestran un avance en el nivel de bancarización en la economía paraguaya y, aunque en principio esto es positivo, la penetración actual aún es insuficiente debido a que el porcentaje de informalidad supera el 64%. El único camino para revertir esta realidad es generando estímulos de acceso a los servicios financieros en un esfuerzo conjunto del sector público y privado.




En Paraguay la informalidad laboral alcanza a unas 1.805.000 personas lo que constituye un problema grave porque, en primer lugar, son personas que están expuestas a formas de trabajo inferiores a los niveles mínimos de calidad y cobertura que determina el Código Laboral, pero también representa un problema a nivel macro pues los números oficiales de la economía no reflejan la realidad de todo el dinero que se mueve en el país.

La serie de requisitos que la ley de bancos exige que las entidades requieran a una persona física o jurídica para abrir una cuenta de ahorro, cuenta corriente o solicitar un crédito son una barrera para la formalización y, a esto hay que sumar, toda una cultura de manejo informal del dinero. Es por ello que, sin una estrategia clara de estímulo será muy difícil avanzar hacia una mayor bancarización.

ACCESO AL CRÉDITO

En la última encuesta sobre situación del crédito que publicó el Banco Central del Paraguay entre las críticas que los clientes hicieron a las empresas del sistema financiero un 40,7% se quejó de los procesos burocráticos, 25,9% de las altas tasas, 18,5% habló de la complejidad para cumplir con toda la documentación y un 11,1% consideró que el monto disponible, es decir, la línea de crédito que le aprobaron era insuficiente.

Por el lado de los bancos, respondieron que la primera razón por la que rechazan una solicitud de crédito en un 33,3% es por la falta de información sobre el destino de los recursos, un 35% es por el mal historial crediticio y un 15% por falta de información financiera sobre los nuevos aplicantes para un préstamo. En resumen, hay cuestionamientos de ambas partes que se pueden solucionar haciendo que los canales de acceso sean más sencillos, pero también con el compromiso de los clientes de facilitar toda la información para un correcto análisis de riesgo.

LOS DEPÓSITOS

Las denominadas cuentas básicas son una primera puerta de acceso a la bancarización. Varias entidades han tomado la iniciativa de impulsar la apertura de cuentas con requisitos mínimos, pero todavía es baja su participación, con un total de 727.874 aperturas de cuentas de este tipo, según los registros del BCP.

Cuando se observa la cantidad de personas físicas con Cuentas Corrientes hay una marcada diferencia, los hombres suman el 47% de total y las mujeres un 27%; sin embargo, cuando miramos el caso de clientes con Certificados de Depósitos de Ahorro (CDA) los datos indican que un 40% de las tenedoras de esos títulos son mujeres y 37% hombres.

ESCENARIO REGIONAL

Un reciente estudio que publicó la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban) muestra resultados sumamente interesantes sobre cómo en Paraguay ha crecido en los últimos diez años en los depósitos per cápita. De un promedio de US$ 1.193 pasó a unos US$ 2.364, es decir, aumentó un 98,2% en ese periodo y se ubica en el 7° lugar en Sudamérica.

Si hacemos un comparativo similar pero en crédito per cápita, también se verificó un incremento de 111% en la última década, pasando de un promedio de US$ 959 a un monto de préstamo de US$ 2.024. Esto también nos posiciona en el séptimo puesto en la región, según la Felaban.

Ambos ejemplos son muestras de que hay cambios positivos, pero, como se dijo al principio de esta columna, todavía a un ritmo muy lento para las enormes necesidades de bancarización que tiene el país. La profundización financiera nacional señala que la cartera de créditos es equivalente al 42,8% del producto interno bruto (PIB) y en los depósitos el porcentaje es 45,6%, en ambos casos, todavía por debajo del promedio regional.

Una iniciativa que tuvo mucha fuerza hasta el 2019 fue la denominada Estrategia Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) que estaba desarrollando esfuerzos conjuntos entre bancos, financieras, casas de bolsa, cooperativas y casas de créditos. Lamentablemente desde la pandemia del 2020 todas las iniciativas se paralizaron y nadie ha buscado la manera de reactivarla.

CIFRA

US$ 18.000 millones

es aproximadamente la cartera de depósitos bancarios, equivalente al 45% del PIB.